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Historias de pacientes
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Enara Gorbeña, Síndrome de Arnold Chiari I, Siringomielia y Escoliosis.
A los quince años, tras siete utilizando el corsé durante veintitrés horas al día (tan solo me lo quitaban durante la hora de natación), la escoliosis experimentó una progresión inesperada, lo que motivó una consulta con un afamado traumatólogo, el cual diagnosticó la existencia de un quiste siringomiélico, como origen de la escoliosis, y me derivó a la especialidad de neurología. Una vez realizado el diagnóstico correcto por parte de la sanidad pública, y debidamente corroborado por otra prestigiosa entidad privada, y ante la unanimidad de criterios de todos los especialistas consultados, procedí a someterme a una meningoplastia con craniectomia suboccipital, a la edad de quince años. Intervención que sufrí con la esperanza de que fuese la solución definitiva a un problema que me ha amargado la niñez y la juventud. No obstante, nada más lejos de la realidad, desgraciadamente, el quiste continúa sin experimentar variación alguna, y la escoliosis avanza a un ritmo imparable, tal como me informó el traumatólogo el pasado año. Ante esta situación, su propuesta inicial fue la de llevar a cabo una intervención para enderezar la columna, si bien, tras la pertinente consulta con neurocirugía descartamos esta posibilidad dado el elevado peligro de tetraplejia que entrañaba. Es en este impás, cuando buscando en la web encontré la página del Instituto Neurológico y entre el foro de pacientes una joven de mi mismo entorno, gracias a la cual tuve conocimiento del saber hacer del Dr. Royo. Finalmente me sometí a la operación de filum terminale el pasado verano y la experiencia ha sido totalmente satisfactoria. Aunque todavía no puedo hablar de avances hasta que pase un cierto tiempo y me realicen nuevas resonancias y escoliogramas, no puedo evitar pensar que la utilización de esta técnica quizá me podría haber evitado la traumática intervención que sufrí con anterioridad. Me gustaría transmitir, no obstante, a todas las personas que consulteis este foro, la enorme esperanza que ha supuesto para mi descubrir la técnica del Dr. Royo y ser consciente de que es la primera vez que me hablan de futuro sin asociarlo con riesgos, lesiones o limitaciones físicas con las que convivir el resto de mi vida. Si deseas más información no dudes en mandarme un e mail a kalimera-ta-guerrera@hotmail.com Un cariñoso saludo. Cristiana Cattaruzza. Síndrome de Arnold Chiari I, Siringomielia cervical, dorsal y lumbar. En el septiembre del 2003 sufrí un accidente de coche del que nunca me he recuperado. Después de unos meses de terapia post-traumática clásica, notaba que mi situación en cambio de mejorar, iba empeorando. El Dr. Mosetti, mi médico de cabecera, no daba importancia a la sintomatología siempre más grave, probablemente pensaba que estuviera actuando para sacar más dinero del seguro. Con los mismos Radyos X que había llevado al Dr. Mosetti, realizados el día del accidente en el Hospital de Cattinara, me dirigí al Dr. Maranzana, jefe de la Ortopedia del Hospital infantil Burlo Garofalo de Trieste, que desde los 14 a los 24 años me había seguido por problemas en la columna.De hecho a los 14 años había empezado a tener fuertes dolores en la columna vertebral y dificuldad a la marcha. Después de cuidadosas exploraciones, para descartar un tumor óseo, el Dr. Maranzana había concluido que era afecta de osteocondritis causa morbo de Schoierman y de cifosis, que había que corregir quirurgicamente. A la edad de 19 años, en el octubre del 1984, me había practicado una intervención de fijación de unos cuerpos vertebrales dorsales y la corrección de la cifosis. Pues enseñé las RX al Dr. M Áaranzana, le expliqué que a pesar de la terapia rehabilitativa efectuada me encontraba peor, pero el Dr Mosetti no creía lo que refería. Mirando las pruebas el Doctor Maranzana observó un punto “borroso”, que para él había que investigar, y precisó una Resonancia Magnetica cervical, enviándome luego a un neurocirujano. Con la Resonancia Magnetica me dirigí al Dr. Bobicchio, neurocirujano del hospital de Cattinara. Para el Dr. Bobicchio no fue difícil creer que tenía fuertes dolores en la columna vertebral, en los brazos y en las piernas, me fatigaba estando de pié, tenía temblores en todo el cuerpo, cefaleas, mareos, pérdida del equilibrio, calambres en las piernas y en la lengua, no tenía fuerza en las manos y había perdido los movimientos finos de las manos, que fatigaba a la marcha... El mes siguiente, febrero del 2004, me operaron de discectomía por dos hernias cervicales, intervención que comportó además del injerto de Cages, también un trozo de hueso autólogo extraído de la cresta ilíaca derecha. Durante unos meses después de la intervención tuve una temporada de bienestar que se interrumpió repentinamente en el mes de junio del mismo año. Cuando pedí explicaciones me dijeron que en la médula espinal había una cavidad siringomielica que se tenía que descomprimir y que probablemente el problema era causado por el injerto de un trozo de hueso demasiado pequeño. Confiada me esperé el día de la intervención, establecido y aplazado por bien 7 veces. La septima vez que lo aplazaron, después de una discusión con el jefe de servicio Dr. Tacconi (que no me dió un buen trato) al contrario me dejó entender que su opinión era contraria a la del Dr. Bobicchio, porque pensaba que esta intervención fuera demasiado arriesgada; mejor hacerla cuando no hubiera nada que perder y decidí no operarme. Estaba siempre peor, no entendía lo que me pasaba, pero ya no estaba convencida que aquella intervención fuera la correcta. A un año del inicio de esta odisea pensaba que mis problemas fueran causa de una discectomía salida mal. Nadie me dió otras explicaciones. En agosto de 2005 me fui de excursión a la montaña y con el funicular subí hasta los 3000 metros. Durante la subida sentí un dolor que me estrechaba las vertebras cervicales, y pa Ùso a paso perdía sensibilidad en los brazos y en las manos. Recuerdo aquel día de angustia, el dolor fuertísimo, la pérdida de sensibilidad en las manos, un malestar que se apoderaba de todo mi cuerpo. Dos días después, de vuelta en Trieste, fui al Dr. Bobicchio para un control y le expliqué lo que había pasado. Su explicación fue que la altitud había provocado una compresión y era necesaria la intervención que debería haber hecho el año anterior. Me volvió a proponer , entonces, la descompressión. Cuando pregunté explicaciones sobre la cavidad siringomiélica, de la que no había bien entendido la origen, no obtuve ninguna respuesta. Durante la espera para las pruebas pedidas por el dr. Bobicchio, traté comprender un poco más sobre las hernias cervicales y las cavidades siringomielicas, además que sobre la intervención de descompresión a la que tenía que enfrentarme. Me conecté en internet y en Google teclé CAVIDAD SIRINGOMIELICA DESCOMPRESIÓN. Desde entonces empezé a componer un rompecabeza que solo en estos días he acabado, después de 4 años de sufrimiento, miedo, frustración, humilliación, renuncias... Empezé una búsqueda metódica, consultando todas las webs que hablaban de cavidad siringomiélica. Encajé pieza por pieza. Hize una lista de todos los disturbios que acusaba , tratando de recordar hasta los que aparecieron a los 14 años. Intenté no entrar en pánico, me puse en contacto con el AISMAC- Associazione Italiana Siringomielia Arnold Chiari, hablé con el presidente, Sr. Celada, con su esposa Paola, enferma con Siringomielia, con Anton, un chico operado de descompresión. De lo que he entendido aquella es una intervención muy invasiva, muy dolorosa, muy peligrosa, y que no deja mucha esperanza de curación.... Escuché el consejo de Anton y me fui a Florencia, a ver al Dr. Di Lorenzo para una consulta. Aquella cita fue en la que más me sentí humillada en mi vida. Después de haber visto las pésimas placas de la Resonancia Magnética que había traído (solo ahora sé que las resonancias hechas en el Hospital Maggiore son de pésima calidad), sin tampoco visitarme, el Dr. Di Lorenzo (ilustre luminar) dictaminó que estaba loca!!!. A pesar de que había pagado un honorario muy elevado, ni pude ver escritas dos palabras, por lo que no tengo tampoco ningun informe. Lo unico positivo de aquella visita fue la sugerencia de ese ilustre médico: dada la intervención del 1984 mejor hacer una Resonancia Magnética de toda la columna y del cráneo. Seguí el consejo muy desanimada. Me encontraba cada día peor, no podía trabajar, ocuparme de la casa, cuidar a mis hijos..y solo estaba loca!. Casi tuve que obligar a mi médico de cabecera para que me hiciese la petición para esta RM y casi por milagro logré realizarla en pocos días. Algo útil resultó: las cavidades siringomiélicas eran tres, y había un Arnold Chiari I. Con esa RM y con una certificación por exclusión de gastos sanitarios para enfermedades raras me dirigí al Dr. Bobicchio. ME HE DIAGNOSTICADO UNA PATOLOGIA RARA: LA SIRINGOMIELIA CON MALFORMACIÓN DE ARNOLD CHIARI I. El Dr Bobicchio sin decir palabra firmó el módulo confirmando MI diagnóstico. Eran los primeros dÍas de septiembre 2005. Afortunadamente el tener por fin un diagnóstico no ha sido útil para parar la enfermedad. Aún así, yo, testaruda como siempre, quería saber más. Estaba siempre peor, las síntomas eran: -cervicalgia -mareos -cefalea -falta de equilibrio -entorpezimiento manos y brazos -quemadura de la columna vertebral -disestesia en ambas manos -dificuldad a la marcha -alteración de la voz -hipoestesia a la temperadura en casi todo el cuerpo -incontinencia urinaria ... Además un sentido de debilidad me obligaba a largos descansos para recuperar las fuerzas. En enero 2006 empezé a tomar el Gabapentin 300, 3 veces al día, porque los antidoloríficos ya no ayudaban. En agosto 2006 la comisión por la invalidez me declaró minusválida al 76%. Mientras tanto había perdido el trabajo porque ya no podía ocuparme de la tienda que administraba. Durante aquella temporada, siempre consultando internet, supe de la técnica usada por el Dr. Royo, de Barcelona, para detener el proceso de degeneración que afecta a todos los pacientes con Siringomielia, Arnold Chiari I y Escoliosis. Según su teoría, que se ha confirmado en los muchos pacientes ahora ya operados mediante la misma, las tres patologías son causadas por la tracción causada del un filum terminale demasiado tenso o espeso o grueso. Este problema no se puede evidenciar con ninguna prueba preoperatoria, pero la presencia de las tres patologías es una clara señal de anomalía del filum terminale. Allí tenía tres elecciones posibles: -intervención de descompresión -intervención de Sección del filum terminale -esperar el momento en el que me hubiera sentado encima de una silla de ruedas para no levantarme más, El día 1.10.2007 tenía ya las manos paralizadas, casi no podía estar de pié, sentada tenía fuertes dolores en toda la columna vertebral, ya no tenía sensibilidad al calor ni al frío en todo el cuerpo. La primera opción la descarté por dos motivaciones: -porque no era capaz de soportar una intervención tan invasiva -porque había podido enterarme de que la mayoría de los pacientes operados de ésta después de unos años estaban peor que antes. La segunda intervención me parecía tener más sentido. Así que contacté a muchos pacientes operados del Dr. Royo, todos se encontraban mejor y las mejorías eran proporcionales a cuanto había sido oportuna la intervención. Antes se opera menos son los daños irreversibles. Así empezó mi odisea para encontrar a un neuro ˝cirujano italiano que convalidara mi petición de autorización a la intervención en España. CHOQUÉ CONTRA A UN MURO. Il Dott. Chibbaro, il Dott. Fornasar, il Dott. Skrap.. para los primeros dos la intervención del Dr. Royo es antigua - ni se molestaron en leer lo que el Doctor ha publicado para explicar como ha modificado esta intervención haciendola casi una de microcirugía. Ni leyeron la teoría el Dr. Royo (tampoco tenían que perder el tiempo para buscar en internet, porque yo llevaba todo el material impreso). Según estos médicos no necesitaba alguna intervención porque las cavidades eran estables (no se habían agrandado en los ultimos tres años) y el Arnold Chiari era mínimo (?). Por lo que concernía a la escoliosis nadie le hizo caso, como no hicieron caso a todos los demás síntomas que se agravaban cada día más. Para el Dr. Skrap en cambio, el único que tomaba en serio mi enfermedad, la intervención del Dr. Royo podía tranquilamente ser sustituida por la operación de descompressión, según él, intervención de rutina. El día 1 de octubre de 2007, ya hasta el agotamiento, me dirigí a la consulta del Dr. Royo. El día 2 de octubre del 2007 me operaron del filum terminale. Después de unas horas había recuperado el uso de las manos y todos los dolores se habían adormecido. El día siguiente, el 3, antes de que me dieran el alta, el Dr. Royo comprobó también que la sensibilidad térmica había vuelto a la normalidad en casi todo el cuerpo. Para todas los otros síntomas me tendré que esperar un año para evaluar cuales serán los daños irreversibles causados por la patología, daños que se habrían podido evitar si los médicos italianos hubieran convalidado mi petición de autorización para la intervención al extrangero. La conciencia de que la ignorancia y la presunción de los médicos italianos han arruinado cuatro años de mi vida, de la vida de mi familia, y que gracias a su torpeza probablemente conviveré con daños irreversibles para toda mi vida, me consuela que en mi camino he encontrado a un médico que está luchando para que se reconozca en toda Europa la validez de su intervención. Un médico que quisiera poder operar a todos los pacientes afectos de esta patología y volver a darle una esperanza de vida, conciente de que la enfermedad no desaparece, de que los daños irreversibles se quedan pero también de que desde el momento de la sección del filum terminale la enfermedad se detiene. Carmen Egea Hernández, Malformación de Arnold-Chiari I, Siringomielia Cervical, Escoliosis Cervicodorsolumbar idiopática.
Gracias a la operación he recuperado fuerza en las manos y en las piernas, soy capaz de salir sola a la calle, puedo andar sin miedo a caerme, los dolores de cabeza y la presión en la nuca han desaparecido, vuelvo a ser persona, con ciertas dificultades, pero puedo valerme sola. Muchas gracias al Doctor Royo, a su enfermera Mara, y a todo el equipo médico de la Clínica Corachan. Carmen Egea: 968182302 madridegea@telefonica.net Antonia Egea Hernandez, Síndrome de Arnold Chiari I.
Me diagnosticaron fibromialgia y artrosis, por lo que me trataron para eliminar los mareos, el vértigo y los dolores arriba mencionados. Pero todo esto no era suficiente. La voz de alarma salta cuando me caigo desde una pequeña escalera y pierdo el conocimiento lesionándome una muñeca. Mi neurólogo me hace una resonancia y encuentra unas irreguralidades muy concretas por lo que me recomienda que me visite el Dr. MIGUEL ROYO SALVADOR en el Instituto neurológico de Barcelona. El diagnóstico fue claro: sufría el Síndrome de Arnold-Chiari puesto que las amígdalas cerebelosas estaban por debajo del agujero occipital. Me operan en la Clínica Corachán y horas después ya noté una mejoría en algunos de mis sentidos: recuperé visión sin tener que utilizar gafas, pude doblar el cuello hacia atrás (sin dolor en las cervicales) e incluso recuperé la sensibilidad en los brazos. Casi dos meses después no sólo no sufro de brazos dormidos, sino que tengo la fuerza necesaria para llevar una vida normal sin pedir ayuda. He olvidado lo que es sentir dolor de piernas y rodillas, al igual que aquellos mareos tan continuos. Soy capaz de retener en mi memoria frases lógicas y conversaciones de días anteriores. Mis siestas y mi cansancio han disminuido, pues ahora aprovecho más el día. Ahora tengo otra actitud ante la vida, mucho más animada y con ganas de hacer muchas más cosas. Sin duda alguna, he ganado calidad de vida y mis ojos se han abierto a un nuevo mundo sin tanto sufrimiento. Sin más, me gustaría trasladar mi más sincero agradecimiento al Dr. Royo y a todo su equipo por la magnífica atención prestada en todo momento y su exitosa operación en mi persona. Antonia Egea Hernández Tel: 977752927 Elena Correa, Síndrome de Arnold Chiari I, Escoliosis y hernia discal dorsal D3-4 y D6-7.
Me dieron cita el 25 de abril y fui. Me hizo un examen completo y como no llevé suficientes pruebas me mandó mas y se molestó en llamar a la clínica para que me las hicieran el mismo día puesto que venía de fuera, así que me tiré toda la tarde haciéndome resonancias, y todo para certificar lo que ya me había dicho con el reconocimiento que me hizo. El día 9 de mayo volví con todas las pruebas y fue cuando ya me dijo lo que tenía y sinceramente empezó a decirme nombres raros que me asustaban, pero no se como lo hizo que me dio una tranquilidad total, se le veía tan seguro que cuando me dijo que había que operar ni me lo pensé, me dio una confianza que ninguno antes me había dado. Me detectaron dos hernias discal dorsal D3-4 y D6-7 y síndrome de tracción medular ante síndrome de Arnold Chiari y escoliosis idiopática juntos. No me digáis que no suena mal?? Me explicó todo con palabras que yo pudiera entender y me dio cita para la operación al mes siguiente, el día 12 de junio, un día que no voy a olvidar. Ingresé en la clínica a las 8:30 de la mañana en ayunas, me acompañaron a la habitación y enseguida vino una enfermera a explicarme lo que me tenia que poner y lo que tenia que hacer. Al poco vino el celador que me llevó al quirófano, me cogieron la vía en la mano y es lo único que noté de toda la operación. Todo el equipo médico se portó genial e hicieron que estuviese cómoda y sin nervios. Después de cogerme la vía vino el doctor Royo a hablar conmigo y me transmitió una sensación de tranquilidad que hizo que se me pasaran todos los nervios que llevaba encima, sabía que estaba en buenas manos. De esa sala me pasaron a otra donde me anestesiaron, y se respiraba un ambiente genial entre todos, no se el nombre del anestesista pero sinceramente me cayó genial. Lo que pasó después no lo se, porque estaba completamente dormida. Cuando me desperté estaba en la sala de reanimación y estaban todos pendientes de si me encontraba bien, al rato me subieron a la habitación y todo el equipo de enfermeras de la clínica estuvieron muy pendientes, apenas tenía molestias, y ese mismo día ya me podía levantar para ir al baño, me enseñaron como y todo fue genial. Si no digo que tenía mis molestias mentiría, pero nada que no se pueda soportar, mientras estaba tumbada todo bien, lo único era cuando me levantaba pero tampoco era para tanto, el viernes, 3 días después de la operación me dieron el alta y me fui a casa, allí lo único que me dijeron era que guardara reposo y a la semana ya estoy saliendo a la calle, a mi ritmo pero lo hago. Desde el mismo día de la operación he conseguido dormir toda una noche sin tener tirones, ni calambres en las piernas ni rampa en el pie, ese mismo día ya notaba el frío y creo que hasta estaba de mejor humor. Ahora mi madre dice que he crecido, pero solo es porque ya puedo ir recta sin que me duela la espalda, pero voy más segura, sabiendo que gracias al doctor Royo voy a poder llevar una vida normal. Con esto espero poder ayudar a la gente que tenga el mismo problema que yo y si os ha quedado alguna duda o simplemente queréis preguntar algo no dudéis en poneros en contacto conmigo, mi dirección de e-mail es: elenacorrea@ono.com y mi número de teléfono es el 607340721. Muchos saludos y gracias de nuevo al doctor Royo, a Mara por haber tenido tanta paciencia conmigo y en general a todo el equipo médico de la clínica Corachán. Rita Presbulgo. Síndrome de Arnold Chiari I y Siringomielia. Me llamo Rita Presbulgo, soy una mujer de 35 años. Hace 10 años que estoy enferma; los médicos siempre me han dicho que tenía 3 hernias y la cadera más baja de dos centímetros en el lado izquierdo.He podido seguir con fisioterapia y plantillas sin que me operaran. En mayo 2005, me caí golpeándome la cabeza y la espalda, y en urgencias el médico notó una escoliosis severa explicándome las secuelas futuras, es decir la eventualidad de dolores cervicales. Llevé el collarín durante tres semanas y mi vida parecía seguir tranquilamente, hasta que en mayo 2006, justo un año después de la caida, empecé a tener mal de cabeza. El médico creía que era sinusitis, pero desdichadamente no era por eso. Pasaban los días y la cefalea aumentaba. Dirigiéndome al hospital decidieron efectuar exploraciones relativas a un cuadro de cefalea occipital. Al cabo de 3 meses mi estado de salud empeoró notablemente: mal de cabeza, hormigueos en el cuello, brazos y piernas, cansancio, falta de sensibilidad en toda la parte izquierda del cuerpo, sensaciones de quemadura en los brazos, pérdida de equilibrio (me caía sin darme cuenta), espasmos musculares, dificultad para tragar, dolor y sensación de compresión en el torax, visión borrosa, dificultad al leer, reflujo gastro-esofagieo, ya no podía caminar, me cansaba en diez metros, me fatigaba respirando, estaba convencida de que tenía un tumor en la cabeza. Por fin a final de agosto, después de unas investigaciones, el neurólogo de Santa Corona me dijo que tenía una patología rara llamada: anomalía de Arnold Chiari I con Siringomielia; me quedé traumatizada. pregunté si existía un remedio o por lo menos lo que tenía que hacer; el médico friamente me dijo que no habían curas y que el desarrollo de la enfermedad me llevaría a un estado vegetativo. No satisfecha busqué en internet centros especializados, empezando mi "via crucis". Seguí una visita con el jefe del departamento neurológico de Santa Corona, Prof. Boccardo, que me aconsejó una urgente intervención quirúrgica de descompresión. No satisfecha y asustada me fui a Florencia al jefe de neurocirurgía, prof. Di Lorenzo, que me confirmó la gravedad de la patología y que también me propuso la misma intervención quirúrgica. Luego contacté por teléfono el Prof. Severi del Galliera de Genova y el Prof. Piombini del Besta de Milán, que también me aconsejaron la decompresión. Descubrí que en Italia se interviene quirurgicamente solamente con la decompressión, una operación peligrosa, muy invasiva y que no trae ningún beneficio, sino que empeora la enfermedad. Gracias a mi marido, que por casualidad encontró la web del Doctor Royo (que usa una técnica menos invasiva y mucho más eficaz) decidí dirigirme a Barcelona para una visita con el director del Institut Neurològic de Barcelona, Dr Miguel Bautista Royo Salvador. El, como los neurocirujanos de Italia, confirmó la gravedad de la patología y la urgencia de una intervención, y me propuso una operación de tipología menos invasiva que solo el practica en todo el mundo: la "Sección del filum terminale." Después de la intervención los dolores empezaron a disminuir, yo misma no me lo podía creer, me parecía vivir un sueño, con la esperanza que no me despertase nunca. Cuando pensaba que mi vida se había acabado, gracias al Dr. Royo, ahora tengo la esperanza de encontrarme mejor o por lo menos que pueda vivir dignamente con la conciencia que la patología no desaparecerá, pero que se ha parado. Kevin Espinosa, síndrome de Arnold Chiari I, Siringomielia.
A fines del mes de marzo del 2007, estaba en el colegio y empecé a sentirme mal, me dolía intensamente la cabeza, perdí la noción del espacio, mi respiración era agitada, la presión era baja, y no podía hablar claramente, recuerdo que me costaba trabajo pronunciar las palabras. Mis padres, de inmediato me trasladaron a la clínica, ahí me estabilizaron, mis reflejos reaccionaron normalmente, pude hablar, como si nada hubiera pasado. El neurocirujano indico que me tomaran una tomografía craneal, el resultado de la misma fue normal. Luego me practicaron una Resonancia Magnética, el resultado fue que tenía el Síndrome de Arnold-Chiari I y que las amígdalas cerebelosas 5mm por debajo del agujero occipital (cuando estos mismos resultados fueron examinados por el Dr. Royo el descenso era de 3.5cm,). Luego me tomaron otra resonancia, en esa prueba mostraba que tenía siringomielia. Mis padres hicieron las averiguaciones de estos resultados, con diferentes neurocirujanos del país y todos les informaban que la única salida, para esta enfermedad, era realizar una craniectomia suboccipital. Ellos nunca aceptaron este tipo de intervención, estaban destrozados pero jamás perdieron la fe, se sentían seguros que existía otro tipo de intervención quirúrgica que no fuera tan obsoleta y que brindara garantías. Mi padre se paso varias noches buscando en Internet sobre esta enfermedad y a través de esta vía localizó al DR. MIGUEL ROYO SALVADOR, y empezó a averiguar sobre el tipo de cirugía que él había realizado a diversos pacientes y del éxito de esta. (Filum Terminale) Incluso se comunicaron con pacientes, que habían padecido esta enfermedad y que habían sido intervenidos por el Dr. Royo. Ante tanta oscuridad se dio la luz. Desde allí ellos, empezaron a mantener contacto con el Instituto Neurológico de Barcelona, a través de la familia Guzmán Mulatillo y se empezaron hacer las gestiones para viajar a España - Barcelona y fuese el Dr. Royo quien me operara. El 28 de mayo ya estaba en Barcelona, me hicieron los exámenes pre-operatorios y el día 29 de Mayo el Dr. Royo me estaba operando, mediante la técnica de la sección del Filum Terminale. La operación duró 30 minutos, cinco horas después, empecé a recuperar sensibilidad a la temperatura en la parte superior del tórax, caminé y al día siguiente me dieron de alta. Ahora no tengo cansancio, camino sin ningún problema, no me tengo dolores de cabeza, no estoy nervioso, mi cuerpo responde a los estímulos del frío y del calor, mi apetito ha aumentado, el color de mi piel ha cambiado, no tengo dolores de espalda. Lo que no me explico es porque esta técnica, no es practicada en otros lugares del mundo, porque los neurocirujanos insisten en una cirugía cruel y obsoleta (craniectomia suboccipital) que no garantiza tu vida. Tengo conocimiento que esta técnica del Dr. Royo ha sido expuesta en diferentes lugares y por distintos medios (libros, congresos, foros, Pág. Web. etc.,) Son millones de personas en el mundo, que padecen esta enfermedad y pueden salir bien librados de esta situación, porque para este mal existe cura. Si esta técnica del FILUM TERMINALE se extendiera en el mundo, muchas vidas se salvarían. El Dr. Royo le ha devuelto a mi familia la tranquilidad, ellos siempre tuvieron confianza en él desde un primer momento, y a mí me ha brindado la posibilidad de seguir con vida. Mi agradecimiento a mi familia, al Dr. Royo, a la familia Guzmán Mulatillo, Guzmán Espinoza, a todas las personas que oraron por mí y a Dios porque a guiado mis pasos. Espero que este testimonio, ayude a las personas que tienen esta enfermedad. Si quieren comunicarse conmigo les brindo mi correo: Kevin_05g@hotmail.com Moscato Giuseppina, Síndrome de Arnold Chiari I, Siringomielia.
Trás un mes, con estas síntomas que empeoraban cada vez más, un neurólogo me prescribe una resonancia magnetica de la que resulta que tengo Sindrome de Chiari I y que tiene que visitarme el neurocirujano. Concierto una cita al Policlinico de Milan y efectúo una visita en la que me dice que debo de ser intervenida con urgencia y que si sufro otro trauma arriesgo la muerte. No puedo describir mi estado de ánimo y el de mi marido escuchando la sentencia del neurocirujano que surraya que no perdamos tiempo tomando la decisión porque la situación es muy seria y se precisa una decompressión (intervención muy invasiva, se abre el craneo). Consulto el Doctor Villani que me confirma lo mismo, pero, según él, es mejor que espere un mes a ver si hay cambios sobre todo respeto al nistagmo, pero al siguiente control el también resulta de acuerdo con operar, porque la sintomas aumentan. Durante esa temporada yo y mi familia habíamos buscado en internet todas las informaciones que podiamos encontrar sobre la enfermedad. Esta enfermedad tan rara nos había echo caer en la oscuridad total tras ese malefico accidente de coche, como antes de aquel trauma yo nunca había percebido ninguna síntoma y siempre había estado una persona llena de vida. Me inscribo en el foro de las enfermedades raras y busco para comprender si las personas afectas de la misma, tras la decompressión, han tenido mejorias, y descubro que no siempre ha ido bien, alguien hasta lo ha repetido unas tres veces sin mejorar. Decido para la operación porque me convence que es la unica posibilidad, pero el mismo neurocirujano que antes insistía para hacerlo de urgencia (Policlinico de Milan), después de una noche en hospital, me aconseja desplazar la intervención a inicios de otoño. En el mismo tiempo empiezo a comunicar con la señorita Rita de Loano, que ha sido intervenida de filum terminale por el Doctor Royo de Barcelona, para saber si ha tenido buenos resultados, porque si así hubiera estado habría valido la pena ir a España en vez que dejarse abrir el craneo por no sé cuantas veces. La Sra. Rita confirmaba que con esta intervención de sección del filum terminale había mejorado y que su estado de salud había cambiado totalmente. El problema principal era el coste de la intervención (12.000 €) pero la Señora estaba convencida de que la seguredad italiana habría rembolsado los gastos porque en Italia la intervención de decompressión vale cerca 20.000 €. Los neurocirujanos italianos no consideran este tipo de operación pero descubro que el Dr. Giombini, famoso neurocirugano del Besta de Milán,efectuó unas intervenciónes similares y, respeto a mi caso, contesta que se tiene que intervenir con la decompressión porque la sección la hacía a quien tenía también escoliosis. Decido ir a España aunque la Sra. Rita me comunica que hay problemas con la seguredad social que rechaza pagar el rembolso. Me pongo en contacto con el estudio del Doctor Royo que reserva la intervención para el 06.02.07. Al cabo de unos meses tengo que decir que algo ha mejorado, el mal de cabeza ya no es constante como antes, el cansancio se acabó y sólo por la noche necesito estirarme, en cambio antes me levantaba cansada y iba a dormir echa polvo. Lástima el nistagmo aún queda pero espero que con el tiempo desaparezca. Sobre ésto el Dr. Royo no ha asegurado nada, sólo ha asegurado parar la progresión de la enfermidad, que , con el tiempo, me habría llevado a la silla de ruedas. Yo, al cabo de tres meses de la intervención, me encuentro mejor, aunque el nistagmo me molesta tanto como el médico legal de la aseguranza, que a pesar del informe del Dr. Royo que certifica la conección entre accidente y patología, sigue llamando la malformación congenita, y entonces, como algo preexistente, no tiene derecho a ningun tipo de rembolso, salvo como simple traumatismo cervical. El ASL de Milán me ha reconocido por lo menos la minusvalía durante 18 meses, de acuerdo con la ley 104. Esta es mi historia que espero tenga un final feliz como lo espero para muchos que sufren y han sufrido, esperando poder encontrar una solución ideal para ganar contra este síndrome de Arnold Chiari I. Atentamente. Moscato Giuseppina giuseppina.moscato@fastwebnet.it Maria José F. Gil, síndrome de Arnold Chiari I, Siringomielia y Escoliosis.
Mis padres al igual que yo, estaban aterrados, y no pararon de buscar información por todos los medios posibles. Gracias a su insistencia, mi padre en Internet encontró la página del Institut Neurològic de Barcelona, preguntó a médicos amigos para intentar asegurarse de que no fuera nada extraño, con mucha cautela y poca precisión me lo contó, en un principio no lo entendí demasiado bien, pero el hecho de que no tuvieran que tocarme el cráneo y que el proceso fuera tan poco invasivo me hizo pensar que no era mala idea ir a hacerle una visita al Dr. Royo. Cuando fui a la visita en un principio me mostré reacia delante del doctor, me parecía muy raro de que hubiera tan poca información por la web de esta operación, que fuera el único que la realizara y sobretodo que fuera tan diferente de la que me contó el otro doctor. Iba con muchas esperanzas, y salí con muchas más de las que entraba. En poco más de un mes me operé y tan pronto como abrí los ojos y me vieron mis padres entrar a la habitación ya empezaron a notar cambios en mí, empecé a notar cosas un poco más tarde, a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de otras, que ni si quiera sabían que eran causadas por la enfermedad. Me parece una barbaridad la operación que realizan el resto de médicos, e injusto para los pacientes la poca información que reciben sobre posibles técnicas tan buenas y efectivas como ésta, por ello he hecho este escrito y ofreceré consejo a todos aquellos que lo quieran recibir. Correo: mafuegil@hotmail.com Carlo Condello, siringomielia, malformación de Chiari I, escoliosis.
Amigos y parientes buscan en internet y encuentran al Dr. Royo. Decidimos partir inmediatamente hacia España, llamandolo el “ Viaje de la Esperanza”. Cuando llegamos el Dr. Royo me encontró con hipotonía en las piernas con el riesgo de sufrir parálisis. Al llegar a Barcelona el 12 de febrero, después de los exámenes oportunos, se confirmó el diagnóstico realizado en el Hospital Gaslini de Génova. El 13 de febrero me operó el Dr. Royo, apenas salí del quirófano ya tenía muy buen color. Había un nuevo impulso en las piernas, y después de un día ingresado regresé a casa. Del 15 de enero al 12 de febrero sufrí tanto... Ahora finalmente puedo decir que mi vida ha cambiado, apoyo todo el pie al andar y vuelvo a ser un niño normal. Antes de la operación tomaba medicación para la hiperactividad, después ya no lo he necesitado. Todo esto gracias al Dr. Royo que ha estudiado a fondo esta enfermedad y con la ayuda del Señor la ha bloqueado y me ha dado esperanza de vida cuando ya creía que no iba a crecer. Muchas gracias de todo corazón a todas las personas que han estado cerca de mí, en particular a mi tío Pino, tío Salvo y tío Orazio. En la Fe Carlo Condello Mercedes Reverter Segarra, malformación de Chiari I, hernia discal cervical C4-5 y C5-6.
A mi hermano lo habia operado de una hernia en las cervicales en Barcelona el Dr. Royo y me dijo que porque no iba haber que me decian y yo sin pensarlo dos veces, fuí. El Dr. Royo muy amable me dijo que tendria que someterme a unas pruebas y que después ya hablariamos, me hicieron las pruebas y cual fue mi sorpresa para mi y mi familia cuando me dijeron que tenia cuatro problemas. tenia dos hernias discales cervicales muy avanzadas que me oprimian la médula, tambien la enfermedad del filum terminale que era de nacimiento, un pinzamiento lumbar y por último, una pérdida de movilidad en el brazo derecho.Yo me asuste mucho igual que mi familia pero al mismo tiempo nos alegramos porque por fin ya sabíamos lo que tenia y tenia solución, operarme. El día 13.2.07 el Dr. Royo me operaba en la Clínica Corachán en Barcelona, la operación consistía en una discectomía y artrodesis cervical C4-C5 y C5-C6 con cajas de titanio y sección del filum terminale. La operación fué larga y delicada, cuando desperté el Dr. Royo me dijo que todo habia ido muy bién. Yo estaba tranquila porque sabía que estaba en buenas manos. Al día siguiente yo noté que algo habia cambiado en mi vida NO TENIA DOLOR. Cada día que pasaba me encontraba mejor y seguia sin tener dolor. El dia 16.2.07 me dió el alta hospitalaria habiendo ya recuperado el 70 % de fuerza en la mano y podía andar perfectamente sin que me doliera la pierna. Al llegar a casa reposo absoluto, pero mucha alegría porque me siento muy bien sin dolor ni mareos. Nunca podré agradecerle lo suficiente ni yo ni mi familia, al Dr. Royo lo que ha hecho por mí. Porque me ha devuelto las ganas de vivir. Ahora empiezo a ser felíz. GRACIAS. Telefono: 649222127 E-mail: administracion@viverosangol.com
Bruno Portelli, Siringomielia-Siringobulbia, malformación de Arnold-Chiari I, Escoliosis.
A fines del 2000 me operan en Verona, con la técnica clásica (craniectomía suboccipital e injerto de plastia dural), a partir de ese momento no caminé más autonómamente. La operación me dejó practicamente invalido, perdiendo progresivamente el uso de las piernas y del brazo izquierdo. En el año 2006, despuès de una gripe banal, aparecieron dificultades respiratorias con semi-parálisis de los músculos diafragmáticos. Fué en ése entonces que escuché hablar del Doctor Royo, con el cual me puse en contacto inmediatamente. El cual visitándome, y despuès de constatar que mi caso era ya bastante avanzado, me explicó que con la operación del filum terminale se podría parar el avance inexorable de la enfermedad, y sobre todo intentar de atenuar en parte las secuelas que la siringomielia me provocó. A dos horas de la operaciòn, en la cual estuve perfectamente despierto y vigil, noté ya que puedía respirar sin dificultad, y que llegé a abrir las manos, que antes las tenía cerradas, sobre todo la izquierda. El cuadro clínico y neurológico estuvo estable por más o menos 20 dìas, despuès tuve un leve regreso hasta la definitiva estabilidad, que es la siguiente: • El cuello , si bien despuès de la operaciòn resultaba más móvil, ahora volvió casi como antes, con la diferencia que no siento la sensaciòn de tirantez. • La sensaciòn termica y la sensibiliad cutanea mejoró levemente. • Los brazos sufren menos de déficit de fuerza, las manos son más funcionales; pero la capacidad de abducciòn de los brazos hacia el alto es invariada. • Mejoró la capacidad de estar en equilibrio y deambular con auxilio; esporádicamente se presentan episodios de mioclonìas como precedentemente a la operaciòn. • Motilidad intestinal invariada; permanecen los problemas legados a frecuentes suboclusiones. Espero que esta esperiencia para mì dolorosa, sirva a todas las personas que sufren de esta enfermedad, y que si tienen la suerte de estar en condiciones mejores que la mía lleguen a tiempo al Doctor Royo para que las pueda ayudar, esperemos, con resultados mejores; evitando inútiles y invalidantes operaciones que dejan secuelas para toda la vida. portelli@vodafone.it Dr. Royo: El día anterior a la intervención grabamos la imposibilidad de Bruno para mantenerse sentado en la cama y las dificultades de tres personas para levantarlo hasta apoyarlo en la pared. A las cinco horasa de la intervención pudimos grabar como se levantó de una silla con el apoyo en una mano de su cuñada. HERMINIA CARRIZOSA GUERRA, malformación de Arnold-Chiari I, siringomielia y escoliosis
Al contrario, poco a poco fueron incrementándose. Así, por ejemplo, me diagnosticaron apnea del sueño y una úlcera de esófago que me obligó durante más de un año a alimentarme de líquidos y papillas, e incluso pasarme días sin comer por no soportar el dolor al tragar. Pero la cosa empeoró al sumar a todas mis dolencias la escoliosis. En ese momento me sentí totalmente indignada y defraudada, además de abandonada, parecía como si nadie tuviera ningún interés en ayudarme. Maria Luisa Pedrosa Jiménez, malformación de Chiari
Bueno, el caso es que yo llegué a casa me metí en internet, y cual fue mi sorpresa cuando vi lo que padecia, me quede atónita, disgustadisima, y claro empiezas a indagar, hasta que di con el Doctor Royo Salvador, claro, se te abre una ventana a la vida, a la esperanza de ponerte bien sin intervenciones tan agresivas y complicadas como que te abran la cabeza, lo primero que hice fue ponerme en contacto con una señora paciente ya operada y me sentó de bien todo lo que me habló, que despues llamé a la clinica del doctor y ya preparé todo para ir a operarme. CARMEN PASARIN FERNANDEZ, malformación de Arnold-Chiari I, siringomielia cervical, escoliosis.
Resumen informe médico RAFAEL A. ARÉVALO, siringomielia, Chiari I y escoliosis
Ahora en relación a mi estado de ánimo es mucho mejor, salgo y entro constantemente, me divierto y trabajo como voluntario en la asociación que presido desde hace un tiempo. No se hasta donde puedo llegar recuperándome, pero tengo la seguridad que no hay que dejarse vencer por nada. Además el deporte que voy practicando o ejercicios los he hecho parte de la vida diaria, y son divertidos, ayudan a sentirse mejor, y si cada vez puedo hacer más cosas eso refuerza la esperanza y el convencimiento en las propias capacidades de uno mismo. TERESA BALMAÑA , malformación de Chiari I
Los doctores Neurólogos, porque recurrí algunos uno cada vez, me empezaron a dar calmantes y cambios de medicinas tradicionales y me las tomaba todas y todos sabían los medicamentos que tomaba, ya que les decía la verdad a todos y sin engañar a nadie, todos aceptaron, las medicinas que iba tomando, esperando que alguno me hiciera efecto, casi todos eran calmantes, ocurría que me calmaban a ratos un poco pero yo me encontraba como drogada, no era yo, si salía a la calle tenía que ir acompañada, no estaba segura de mí misma, y cada vez tenía que tomar más medicación si quería que los dolores no fueran tan fuertes. MANUEL MÁRQUEZ, malformación de Chiari I y hernia discal cervical.
Tras pedir una segunda opinión me detectaron la enfermedad de Arnol Chiari Tipo I causante de las caídas y todo el mal que venia padeciendo. Me dicen que esto solo se cura con cirugía y que hay que actuar con la mayor brevedad posible. El doctor Miguel B. Royo Salvador quien ha devuelto la felicidad a mí y mi familia me cita a través de correo electrónico en su consulta de Barcelona para examinarme y tras confirmar sus sospechas vuelvo a casa con una próxima cita, esta vez para operar. En la intervención que consiste en cortar el tendón a través de una pequeña abertura en la parte inferior de la columna para que cese la tensión y deje de tirar del craneo hacia abajo y de la hernia de disco cervical. Esta se realiza a través de la parte delantera derecha del cuello liberando el disco atrapado entre las vértebras y colocar a su vez una prótesis de titanio. Desde el dia siguiente empecé a sentir mejoría. Primero desapareció el dolor al final de la espalda y las piernas las piernas las podía mover a mi antojo, ya no sentía ese gran peso de antes. Poco a poco me encontraba mejor y conseguía atarme los zapatos vuelvo a tener sensibilidad por todo el cuerpo y ando durante horas sin cansarme. Desaparecieron las angustias y las taquicardias, no pierdo el equilibrio y no se me duermen las manos. Puedo coger algo de peso sin caerme y cada día me encuentro mejor y todo gracias a usted. mulero2004@hotmail.com BASILIO MARTÍNEZ, malformación de Chiari I.
En el verano de 2004, y tras haber sentido de una forma aún más intensa ese cansancio y merma psicofísica “inapropiada”, tuve mi primer síncope, al que siguieron otros más, durante unos seis meses, sin que hubiera ningún hecho vital que lo desencadena. De forma aparentemente caprichosa, se producían en cualquier sitio (un cajero automático, una cafetería, una tienda, al coger la leche de la nevera), y más de una vez recibí un impacto en el suelo al caerme. Comprendí que algunos de ellos se producían (porque me daba tiempo a “percibir”la secuencia a cámara lenta), con determinados movimientos bruscos del cuello, ó andar deprisa, aunque no siempre. Utilicé mi buen dominio de las técnicas de relajación (mental y muscular) y mi “sangre fría”, y conseguí que alguno de ellos quedaran bloqueados y no llegaran hasta el final (no es una experiencia para débiles de corazón). Finalmente, fueron desapareciendo, a la vez que cuidaba también, de forma exquisita, cualquier tipo de movimiento rápido o brusco con mi cuello. Siendo un profesional de la salud mental, descarté de entrada las explicaciones que me daban diversos colegas (crisis de ansiedad o angustia, trastorno de ansiedad generalizada, etc.). Mi esposa y yo empezamos la búsqueda de una explicación diferencial cardiológica y/o neurológica. Mientras se empezaban a realizar las pruebas diagnosticas al uso en ambas especialidades de forma muy concienzuda, cada vez me encontraba peor, añadiéndose al catálogo de síntomas, la presencia de un “nudo en la garganta” muy molesto, pérdida de audición y presencia de zumbidos y dificultades de acomodación visual en mi ojo derecho. Y si esto no era suficiente, graves alteraciones en el sueño de mantenimiento (que eran muy manifiestas con los meses fríos de invierno). Mientras que los Cardiólogos no encontraron nada relevante (salvo un corazón magnífico desde todos los puntos de vista funcionales y estructurales), los Neurólogos y Traumatólogos señalaron la presencia de un Arnold-Chiari I (hasta la C1), la 5ª vértebra cervical obliterada parcialmente, y signos de escoliosis dorso-lumbar, junto con una protusión discal L5-S1. Los meses siguientes fueron de un empeoramiento progresivo, con algunos breves períodos de “respiro” sintomático. No se me ofrecía ninguna solución o alivio a corto plazo, salvo el planteamiento “conservador” de esperar a que los síntomas fueran mucho más ostensibles y/o produjeran alteraciones aún más severas para intervenir con la técnica “clásica” en Chiari I. Para mí no era suficiente (quien sufre no puede esperar sufrir cada día más), y entonces encontré en las publicaciones científicas la técnica de la sección del fillum-terminale como una alternativa plausible. Decidí que debería someterme a ella por varios motivos: hay un fundamento empírico, la técnica es simple y con mínimos riesgos, y podía proveer mejoría e incluso freno en la evolución de mi enfermedad. Han pasado casi dos semanas, y los beneficios son claros y de forma objetiva en diversos aspectos. Por un lado mi visión es ahora mejor, sin ninguna dificultad en la acomodación visual, y sin las sensaciones de presión ocular que ya padecía. Mi audición ha mejorado muy ostensiblemente, discriminando perfectamente cualquier sonido, y han decrecido los “ruidos” molestos (casi inexistentes en el OI, y muy leves y ya no continuos en el OD). Mi columna se mantiene ahora, por tendencia “natural”, en una posición recta en la horizontal y vertical (yo solía andar con hombros ladeados y encorvados), siendo mis movimientos más armoniosos, y prácticamente han desaparecido las molestias que padecía a lo largo de toda la columna. Por otra parte, ha disminuido significativamente la sensación de cansancio físico y pesadez, y mis facultades mentales están significativamente mejor desde todos los puntos de vista (atención, memoria, razonamiento, concentración, etc.). Mi sueño es ahora mucho más reparador, duermo más horas, y de forma más profunda (si bien habrá que esperar al invierno para ver todo el alcance dado que con el frío se acentúan las alteraciones en el mismo). Hay otros pequeños aspectos (que a su vez, son grandes) que uno comprende, después, que tenían que ver en mi caso con esta enfermedad y que se habían ido perdiendo casi sin darse uno cuenta. He recuperado la “riqueza cromática”, los matices de los colores, las venas de mis ojos que siempre estaban muy rojas se han visto muy aliviadas, e incluso parece ser que ha disminuido mi tensión ocular a límites normales (que estaban descompensados en ambos ojos, y en el derecho saltaba a una zona ya fronteriza con lo elevado). Observo también ahora que mis pupilas son prácticamente del mismo tamaño. En mi opinión, y al margen de las diversas explicaciones del Chiari I, las consecuentes intervenciones terapéuticas, y las polémicas establecidas al respecto, la sección del fillum terminale puede reportar beneficios inmediatos y debe ser considerada una técnica de primera elección dado por lo demás el mínimo riesgo que conlleva frente a la técnica “clásica”. Basilio Martínez YOLANDA GARAGORRI, siringomielia, malformación de Chiari I, escoliosis. Era 13 y martes, como hoy, cuando entre en quirófano para que el Dr. Royo, cortara mi filum terminale. Después de que lo hiciera no es que los cambios sean espectaculares, no lo pretendía, pero tampoco iba engañada. 1 mes antes de la operación 3 meses después de la operación En mi caso, estos cambios hacen que mi vida sea más fácil y solo por eso, merece la pena intentarlo.
En cualquier caso, si eres enfermo de chiari o de siringomielia, te diré lo que me ayudó a decidirme: “decidas lo que decidas, debes dejar de sufrir”.
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